Un outsider “pacifista” sorprende a la campaña en Brasil. ¿Puede avanzar en el vendaval político que domina al país?

2026-09-11 19:04:29 - MUNDO

No todo el mundo corre el riesgo de ser arrasado por el vendaval que se ha apoderado de la política brasileña en las últimas semanas. En medio de la crisis que afecta al Supremo Tribunal Federal (STF) y de las investigaciones que salpican a los dos favoritos a la presidencia, ha ganado terreno quien parecía volar por debajo del radar e intenta mostrarse inmune a la tormenta: el escritor y psiquiatra Augusto Cury, candidato del pequeño partido Avante, que se ha presentado como un "pacificador" para un Brasil dividido.

Las democracias marcadas por una polarización extrema y sistemas multipartidistas suelen abrir espacio a outsiders cuando los polos dominantes quedan asociados a escándalos o crisis institucionales. Brasil no es una excepción, pero la propia contienda ya comienza a mostrar si el ascenso de Cury tiene posibilidades de alterar el rumbo de la campaña.

El candidato de Avante es uno de los cuatro nombres que en el Brasil de 2026 son llamados genéricamente "tercera vía". El término, inspirado en la corriente que tuvo como principal portavoz al ex primer ministro británico Tony Blair, se refiere a todo candidato que intenta romper la contienda polarizada en Brasil, sea cual sea su espectro ideológico. En la actual disputa, todos están en el campo de la centroderecha o la derecha, pero en el pasado ese papel lo desempeñaron figuras de la centroizquierda.

Cury tiene dos características que le dan ventaja frente a sus rivales y ayudan a explicar su rápido ascenso desde el inicio de la campaña oficial. En primer lugar, es un escritor de best sellers, tanto de obras de ficción como de libros de autoayuda, lo que le da soltura y capacidad retórica para desempeñar el papel de quien se aventura en la política con buenas intenciones. Con millones de seguidores en las redes sociales, ajenos a las burbujas electorales, llega a un público que no suele seguir la política cotidianamente.

La otra ventaja, aunque pequeña, es contar con cierto espacio en la propaganda electoral, aspecto en el que está por detrás de Ronaldo Caiado (PSD), pero por delante de Romeu Zema (Novo) y Renan Santos (Missão), que no dispone de ese derecho según las leyes electorales brasileñas. Además del espacio electoral gratuito, los partidos con una representación mínima en el Congreso deben ser invitados obligatoriamente a participar en entrevistas y debates en emisoras de radio y canales de televisión abierta.

Cury aprovechó bien estas situaciones. A diferencia de Estados Unidos, donde los debates entre los principales candidatos son casi un ritual obligatorio de la campaña, en Brasil la participación se negocia emisora por emisora y las ausencias no tienen un costo formal. Por ello, el primer encuentro entre candidatos, el 23 de agosto, contó con apenas la mitad de los contendientes sobre el escenario.

Líder en las encuestas, Lula (PT) se mostró en desacuerdo con la presencia de candidatos cuya participación no era obligatoria, alegando que eso reduciría el "nivel" del debate, y no asistió. Flávio Bolsonaro (PL) adoptó la estrategia de comparecer solo si podía enfrentarse directamente al petista y tampoco apareció. Inexplicablemente, Zema también desistió de acudir y responsabilizó a Lula de su decisión.

El resultado fue que, en vez de compartir el tiempo en pantalla con los líderes de la contienda, Cury tuvo para sí buena parte de un debate de dos horas para presentarse ante un público que apenas lo conocía. Y un detalle: él mismo llegó a decir que no participaría, a las puertas de la emisora responsable del debate, pero finalmente salió al aire. Y le funcionó.

Cury ha construido su discurso de campaña en torno al rechazo de la confrontación. En una entrevista con Jornal Nacional, el informativo de mayor audiencia del país, dijo tener "mente capitalista y corazón social", citó a León Tolstói, Mahatma Gandhi y Martin Luther King como figuras iluminadas por las enseñanzas de Jesucristo, y ha utilizado su patrimonio personal de 242 millones de reales (aproximadamente US$ 47.439.816 ) declarado ante la Justicia Electoral —el mayor entre los contendientes— como señal de que entra en la política no para enriquecerse, sino para contribuir.

La estrategia contrasta, por ejemplo, con la de Renan Santos, que ha apostado por propuestas duras de seguridad pública —algunas de ellas inspiradas en el presidente de El Salvador, Nayib Bukele— y con el perfil de Caiado y Zema, dos exgobernadores que tienen en su experiencia como gestores públicos los principales activos que ofrecer al público.

El candidato a la presidencia de Brasil por el partido Avante, Augusto Cury, saluda durante su visita a la Federación Israelita del Estado de Sao Paulo como parte de su campaña. - Isaac Fontana/EFE/EFE

En uno de los momentos destacados del debate con dos rivales, Cury llegó a aconsejar a Renan, el candidato más joven al Palacio de Planalto, que moderara la agresividad en la campaña electoral.

No todo, por supuesto, es color de rosa en medio de una campaña presidencial tensa y aún imprevisible. El crecimiento repentino de Cury, no solo en las plataformas digitales, con un aumento de las búsquedas y los seguidores, llamó la atención de sus rivales, que sospechan de un alza artificial y de promoción mediante bots, algo que la campaña niega haber hecho. Además de esa acusación, los adversarios usan la expresión "vuelo de gallina", es decir, un vuelo que no se sostiene durante mucho tiempo, y las encuestas electorales parecen empezar a señalar esos límites.

En las elecciones presidenciales de este año hay más institutos con encuestas en las calles que candidatos en las urnas. En 2026, 13 nombres se registraron ante la Justicia Electoral, de los cuales uno, Pablo Marçal (PRTB), probablemente será inhabilitado debido a una condena tras disputar la Alcaldía de São Paulo hace dos años.

Desde enero, CNN Brasil, contabilizó al menos 20 institutos con al menos un sondeo publicado y recopiló 112 encuestas para un agregador similar al modelo que adoptan Nate Silver y otros estadísticos; de ese total, 21 se realizaron entre el 16 de agosto, inicio de la campaña oficial, y el jueves pasado (10), por 12 empresas diferentes.

Esta avalancha de cifras, metodologías y gráficos aporta información muy similar. Justo después de participar en el debate y en entrevistas para medios nacionales, Cury pasó de la sexta posición, en la que oscilaba entre el 1 % y el 2 % de intención de voto, a consolidarse en el tercer puesto, con índices más cercanos al 10 %.

Fue un salto, pero no el despegue de un cohete que lo situara en los niveles de Lula, en torno al 40 % de intención de voto, y de Flávio Bolsonaro, con casi el 35 % en el agregado. Y aún más: las actualizaciones de esta semana muestran un techo o incluso un ligero retroceso en las cifras de Cury.

Para intentar dar un nuevo impulso a los indicadores, el candidato de Avante no llegó a abandonar el discurso pacifista, pero eligió de qué lado quiere mantenerse alejado en la polarización al afirmar que, en una segunda vuelta sin él, no apoyaría a Lula.

A fin de cuentas, el mayor riesgo para Lula y Flávio a tres semanas de la primera vuelta no proviene de un outsider que cita a Tolstói, sino de las vulnerabilidades de cada uno. El presidente atraviesa un mal momento en la campaña, provocado por las investigaciones contra su hijo, Fábio Luís "Lulinha" da Silva, y por el clima de malestar que dejó la crisis en el STF, ante los mensajes que vinculan al ministro Alexandre de Moraes con el banco Master, el mismo cuyo dueño, Daniel Vorcaro, aparece en mensajes de audio con Flávio hablando del envío de dinero para financiar la película Dark Horse, sobre Jair Bolsonaro.

Cury puede haber conquistado un capítulo aparte en esta campaña, pero la trama principal sigue siendo escrita por los propios protagonistas.

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Fuente: cnn.com
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